Por el bien de un trono, la
bolsa de la tierra fue vaciada de sus tesoros El
reino de los mogoles desde Akbar hasta Shah Jahan fue una era
de relativa paz y prosperidad sin igual en India, un tiempo
en donde la cultura y las artes florecieron, hermosas ciudades
fueron construídas, caminos para el comercio y las guerras
fueron construidas, fue estructurado un gobierno, la economía
se reformó, se promovió la agricultura, la tolerancia
religiosa y las rebeliones escacearon. Pero el quinto y más
joven hijo de Shah Jahan, Aurangzeb, poseía poco interés
en las artes, no era amante de la poesía o la música,
y como digno musulmán, la pintura era tan irreligiosa
para su gusto. También desaprobó el estilo de
vida de su padre, acusándolo de despilfarrar tesoros
en construcciones frívolas.
Cuando se enfermó seriamente en 1657, Aurangzeb comenzó
una maniobra de dos años por el poder. Para 1658, había
eliminado a sus hermanos, declarándose emperador y aprisionando
a su enfermo padre. Puso un alto inmediato al patronato de los
artistas de la corte, y revocó muchas de las políticas
de la tolerancia religiosa que habían sido impuestas
durante el reinado de Akbar, esperando imponer el islam ortodoxo
en toda la India. Un héroe para los musulmanes, era un
opresor de los hindúes.
Shah Jahan murió ocho años después de que
Aurangzeb tomó el trono. Sabiendo el profundo amor entre
sus padres, Aurangzeb sepultó a su padre al lado de Mumtaz
Mahal. "Mi padre entretuvo un gran afecto por mi madre"
escribió: "así que dejen que su lugar de
descanso sea cerca de ella". El cenotafio del emperador,
puesto al costado de su reina, es el único aparente desbalance
en todo el Taj.
Tenzados por la disminución de riquezas y el rígido
gobierno de Aurangzeb, la anarquía y la disención
reinaban, y el imperio empezó a quebrarse. Cuando Aurangzeb
murió a la edad de ochenta y nueve años en 1707,
fue sepultado en una pequeña tumba al costado del camino.
Entre 1707 y 1748, más mogoles ocuparon el trono que
durante toda la historia del imperio anterior. En 1739, los
aventureros persas asaltaron India y saquearon Delhi, marcando
el fin de cualquier estado mogol unificado, y para el comienzo
del siglo XIX, India estaba listo para la conquista. El décimo
noveno y último emperador mogol, Bahadur Shah II, fue
derrotado por los británicos en 1858, y el Raj Británico
reemplazó a la dinastía mogol.